El tiempo todo lo redime
He escuchado que el tiempo lo cura todo, también lo he oído con redime.
Curar y redimir son diferentes, aunque para el efecto creo que terminan siendo
lo mismo o por lo menos se implican. Un acto de redención termina por sanar una
herida, un dolor. No quiere decir que todas nuestras dolencias procedan de una
falta de redención; lo que sí parece cierto es que la ausencia de redención
puede producir un dolor crónico de tipo físico o emocional. Algo así como una
herida que no se deja sanar[1]
porque la hurgamos constantemente.
No estoy segura de que todas las heridas puedan ser curadas con el
tiempo, es más, estoy menos segura de que el tiempo por sí solo tenga esa
capacidad. En muchos momentos nos vemos reviviendo en silencio o en voz alta
viejas heridas que por el poder de la recordación las sentimos nuevas, con un
dolor renovado; aquí el tiempo no tiene nada que ver. Pero ¿qué es lo que nos
pasa?, ¿por qué hacemos eso? Tal vez la
pregunta que al final dejaría sin peso el sostener el recuerdo sería: ¿para qué
lo hacemos? ¿Nos lo hemos preguntado alguna vez? A veces creo que lo hacemos
por vicio, por inconciencia o porque en el fondo nos da temor vernos vacíos
ante el tiempo nuevo que ocurre a cada instante, no cada día, sino cada
instante.
Parece que, si nos vaciamos del recuerdo, de lo que nos han hecho o hemos
hecho, no quedara nada en nosotros; no tendríamos historias que contar. Y aquí
el tema se me enreda[2]
un poco porque en esto de vivir, que debe ser un acto nuevo, renovado —como
realmente es—, nos encontramos anclados a nuestra historia personal, como si el
ser humano viviera solo para eso, para acumular historias.
[1] Una herida podría sanar sola, bueno,
algunas veces con algo de intervención positiva de nuestra parte: un ungüento,
limpieza permanente, buena oxigenación.
[2] Digo que se enreda porque sin vernos
en nuestra historia no podríamos liberarnos del cansancio de sentirnos, que no
es lo mismo que estar, atados a ella.

¿Y si lo que duele del otro o de mi es porque no fue como yo esperaba o quería? Creo que cuando las “heridas” sanan es porque aceptamos la realidad como es y no como creíamos que debería ser.
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