¿Por qué no deja de hacer? El retiro es sano.
Hacer, un verbo dinámico, fuerte, y en la conciencia social, por lo menos en la nuestra, arbitrario.
¡Haga algo!, cualquier cosa, pero haga.
Ese “algo”, ese “cualquier cosa”, en la realidad aunque sea y ocurra, no termina por ser verdad. Bueno, a algunos se les permite cualquier cosa, y hasta se aplaude el que hagan o sigan haciendo a pesar de…, como en el caso de los jubilados[1] con o sin pensión –porque los hay–.
En el hacer estamos, en lo que hacemos nos vemos y nos ven. Parece que sin hacer no existiéramos. Se nos entrena para hacer, se nos hace seguimiento y control de calidad permanente sobre lo que hacemos y como ese hacer nos representa. Vivimos en función del verbo y aunque ya por eso de las “edades” la calidad y cantidad del hacer disminuya o no sea tan exigente, continuamos sintiendo adentro, muy adentro, la presión de continuar.
El tema es contradictorio y, por lo mismo, difícil de abordar.
Ya es malo que te digan que tienes que hacer, como medida de existencia, y en qué debes emplear tus talentos, que además su valor este representado en cuánto te reporta, como para que también le agreguemos, por disposiciones nebulosas que no terminan por ser razones objetivas y claras, cuándo es que tenemos que dejar de hacer, y en el peor de los casos dejar de “facturar”[2], si es que decidimos seguir haciendo –como en el caso de los jubilados con o sin pensión que siguen trabajando y facturando–.
¿No debería retirarse ya? La pregunta que también puede ser expresada como una afirmación me suena a desaparecer.
Se me ocurre que en este tema, como en casi todos, esas decisiones en cuanto a si hacemos o no y lo que esperamos con ese hacer, deben surgir del individuo, de sus necesidades; claro está que en una sociedad eso de la individualidad no deja de ser un tema sospechoso.
[1] Dice la IA: persona que ha finalizado su vida laboral activa ya sea por la edad, por años de servicio o por invalidez y añade que recibe una pensión o remuneración periódica. ¿Eso es cierto? La edad la establece el gobierno, pero ¿sí ha terminado su vida laboral activa?
[2] Palabra que usan algunos cantantes para alertar a los otros sobre su éxito. Solo la usé por jugar. Licencias que me doy.

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