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Mostrando entradas de abril, 2026
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  Por algo será… Ahora aprender es más fácil, el conocimiento está a la mano, solo hace falta la intención. Y de eso que aprendemos hablamos, unas veces con más acierto que otras. De alguna forma nos sentimos en libertad de expresar nuestros cortos o profundos saberes, bien sea porque son producto de la investigación y el análisis o porque simplemente corresponden a una idea personal que se nos sale así porque sí; cosa que no está mal, porque que tal que todo lo que dijéramos tuviera que pasar por el tamiz de la investigación, si así fuera nos quedaríamos callados. Entre esas cosas que decimos, me encontré en estos días con un término que no había escuchado, y que me llamó la atención más que por su significado, por su recurrencia en las redes. El término es este: “positividad tóxica [1] ”. Resulta que quien lo exponía se refería a otra expresión más usada, y que históricamente ha servido –eso creía yo– para descargar el peso de algún acontecimiento negativo para el que no tenemos ...
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  Ponga la reversa si es necesario De las habilidades más difíciles de dominar al momento de aprender a conducir es andar en reversa. Exige una atención especial, manejar los espejos, las dimensiones, los espacios con los que contamos para que la maniobra sea exitosa y no terminemos rayando nuestro carro o dañando el de otros. La reversa es importante para sacarnos de un lugar del que no podríamos salir si lo hiciéramos hacia adelante, para sacarlo del parqueadero y así poder iniciar un viaje. Habrá más acciones que nos permita hacer que no menciono, pero lo cierto es que si no sabemos reversar, el aprendizaje queda incompleto; siempre tendremos la necesidad de que otro lo haga por nosotros o definitivamente renunciamos a conducir aunque tengamos el deseo de hacerlo. Obviamente esta entrada no se trata de dar lecciones de conducción, no soy ni mucho menos experta en el tema y a conducir renuncié hace mucho tiempo. Se trata de reflexionar sobre lo importante que es dar reversa a alg...
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  No me dejo confundir –A ver, la “cosa” es muy sencilla, uno solo tiene que respirar. ¿Entiendes? Sin respirar dejas de ser.  Uno puede recuperar, aplazar o cambiar todos los “tengo que” que hemos aprendido, que le hemos sumado a nuestros días, pero cuando lo único que tienes que hacer desaparece no lo puedes recuperar.   Esa es una verdad de Perogrullo [1]  y tal vez por su obviedad –cosa peligrosa que nos distrae de su trascendencia– la pasamos por alto, la silenciamos. Es cierto que eso de respirar es mecánico, es cierto que no tenemos que decirnos respire, y que desafortunadamente solo nos damos cuenta de que lo hacemos cuando tenemos alguna dificultad para que ocurra naturalmente: un resfriado, una sinusitis, el asma…, y ahí es cuando, como acostumbramos a hacerlo, nos desesperamos y corremos por la solución que nos devuelva el equilibrio. Pero no estoy hablando de la respiración, sino de lo que ella representa. ¿Qué significa que respiremos? Por estos días –p...