Modular la visión para modular el lenguaje Hace muchos años alguien me dijo que uno veía lo que quería ver. Eso lo he escuchado tantas veces y en tantísimos escenarios que la afirmación —que además me parece cierta—, corre el peligro de convertirse en un cliché. Desgastada la expresión, el sentido se diluye o termina por acomodarse según las necesidades de quien la dice; y eso es mucho más peligroso. Comprobar la veracidad de la afirmación es de lo más sencillo, basta con reunir a dos o tres personas alrededor de un tema para verificar de qué forma ven esos tres el mismo asunto. Pero la cosa no termina ahí, porque para ver el asunto de una manera determinada tiene que existir también una forma de estar en la vida que atraviesa todo lo que nos ocurre, y con ese estar es con el que medimos y formulamos nuestras hipótesis y encaramos nuestras realidades. Por ejemplo, ¿hay algo que desaliente más que escuchar la expresión: “este mundo es horrible”, con la consiguiente argu...