Qué tanto sabes de mí
Cuando escucho la afirmación: ella o él es así, para referirse a una
forma particular de ser o de proceder, comienzo a sentir un poco de irritación
en la piel, que algo me estorba en el cuello, o que los zapatos me aprietan
demasiado los pies.
Me resulta muy incómodo y francamente chocante cuando alguien me describe. Hay quienes dirán que lo que me molesta es la verdad que el
otro expone sobre mí y que no la reconozco porque la tengo muy cerca; es decir,
porque soy yo, y que por esa misma razón necesito que el otro la ponga en mi
cara. ¿Qué es eso?
Históricamente parecemos autorizados a hablar del otro, creemos que entre
más sepamos de él —aunque realmente sabemos muy poco— podemos aprehenderlo y
ejercer cierto dominio, porque nos es transparente: Yo sé cómo es usted, a
mí no me puede engañar. Pero lo cierto es que lo que sabemos de nosotros es
tan vago, tan supeditado a nuestra historia, a nuestras reacciones, que no
podríamos establecer claramente cómo somos; entonces ¿cómo es que el otro, que
responde a esos mismos parámetros y, lo que es peor, atravesados por sus
propias ideas, dice saber tanto de mí?
Siendo así, se me ocurre que lo que buscan, detrás de ese conocimiento
que dicen tener de nosotros, es despojarnos de la libertad de ser diferentes; nos
tienen atados a un recuerdo, a un momento en el que fuimos de tal o cual manera…
pero ¿y es que siempre somos iguales? Ellos, que se sienten con autoridad para
definirnos, nos condenan al paradigma que su abultada mente ha creado para
nosotros. También se me ocurre que una forma sutil, pero determinante de esclavitud,
es creer que vivimos una existencia petrificada, respondiendo a un molde,
incapaces de salir de él.
Este es un tema sensible que debemos tomarlo con seriedad, y erradicar el
mal vicio —del que tampoco me he librado, lo confieso— de andar pontificando
sobre cómo son los demás; creo que es una medida muy sana.

Que buen tema. Realmente el otro, quién quiera que sea, cree saber más que nadie sobre el otro. A veces, con afirmaciones que nos llevan a cuestionar cuestionando el hecho con: ¿Y este de dónde saca esto?
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