¿Qué es lo que pasa cuando no se nos ocurre nada?

Creo que a todos nos ocurre que en ocasiones por más cosas que nos pasen, no nos pasa nada[1]; es decir, no hay impresión alguna en eso que nos ocurre. Y no es que los acontecimientos estén vacíos de emoción, es que nosotros carecemos de ella: y sin emoción no hay “toque”, esa es la dura verdad.

Así, las cosas que nos pasan siguen de largo como en una suma de aconteceres, y el día se sucede y la noche llega y también se sucede en un letargo a veces más largo, más silencioso y oscuro de lo que quisiéramos. En ese estar sin estar también somos nosotros, aunque parecemos excluidos de la ecuación, o si estamos en ella completamos la operación, pero sin percatarnos de nuestra presencia. Podemos trabajar, por supuesto que trabajamos; podemos hablar, por supuesto que hablamos; incluso nos movemos, pero como poseídos por cierta inercia, sin sentir el peso de nuestro cuerpo en contacto con el suelo que pisamos.

No se me ocurre un estado más extraño que este, en el que nos sintamos más sacados de la vida. Sin embargo, por su recurrente, aunque espaciada, presencia me he entrenado en el ejercicio de verlo, dejarlo estar y esperar a que pase; porque pasa —si se queda ya es otro nivel que requiere más atención—.

Se ha dicho que es la motivación la que nos incita a la acción, pero es bien sabido que muchas de nuestras acciones, en un estado como este, son el resultado de la costumbre —tal vez sea esta la que impide que nos saquemos del todo—. Pero hacer por costumbre y rutina no es suficiente, eso también lo sabemos. Así que se me ocurre que cuando nos ataca esa especie de desmotivación, porque carece de impulso consciente, es bueno encender el escáner que llevamos dentro y rastrear la debilidad o la fuerza de nuestros impulsos, hacerlo con tranquilidad y sin angustia; tal vez nos demoremos un poco en retornar al estado de motivación consciente, pero al estar atentos nos sentiremos en control de lo que nos ocurre. Es cuestión de calma, creo.



[1] No es lo que hacemos, definitivamente no lo es; es qué tan implicados estamos en eso que hacemos. Es así como lo veo. 

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog